1. La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la
misma noche en que fue entregado,
(a) para que se observara
en sus iglesias
(b) hasta el fin del mundo,
(c) para el
recuerdo perpetuo y para la manifestación del sacrificio
de si mismo en su muerte,
(d) para confirmación de la
fe de los creyentes en todos los beneficios de la
misma,
(e) para su alimentación espiritual y crecimiento
en Él,
(f) para un mayor compromiso en todas las obligaciones
que le deben a Él,
(g) y para ser un vínculo y una prenda
de su comunión con Él y entre ellos mutuamente."
(a) 1 Co. 11:23-26; Mt. 26:20-26; Mr. 14:17-22; Lc. 22:19-23
(b) Hch. 2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34
(c) Mr. 14:24,25; Lc. 22:17-22; 1 Co. 11:24-26
(d) 1 Co. 11:24-26; Mt. 26:27,28; Lc. 22:19,20
(e) Ro. 4:11
(f) Jn. 6:29,35,47-58
(g) 1 Co. 11:25 8. 1 Co. 10:16,17
2. En esta ordenanza
Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en absoluto
ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado
ni de los vivos ni de los muertos; sino que solamente
es un memorial de aquel único ofrecimiento de sí mismo
y por si mismo en la cruz, una sola vez para siempre,
(h)
y una ofrenda espiritual de toda la alabanza posible
a Dios por el mismo.
(i) Así que el sacrificio papal
de la misa, como ellos la llaman, es sumamente abominable
e injurioso para con el sacrificio mismo de Cristo,
la única propiciación por todos los pecados de los
elegidos.
(h) Jn. 19:30; He. 9:25-28; 10:10-14; Lc.
22:19; 1 Co. 11:24,25
(i) Mt. 26:26,27,30 con He. 13:10-16
3. El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado
a sus ministros para que oren y bendigan los elementos
del pan y del vino, y que los aparten así del uso
común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan,
y tomen la copa y (participando también ellos mismos)
den ambos a los participantes.
(j)
(j) 1 Co. 11:23-26;
Mt. 26:26-28; Mr. 14:24,25; Lc. 22:19-22
4. El negar
la copa al pueblo,
(k) el adorar los elementos, el elevarlos
o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el
guardarlos para cualquier pretendido uso religioso,
(l)
es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a
la institución de Cristo.
(m)
(k) Mt. 26:27; Mr. 14:23; 1 Co. 11:25-28
(l) Ex. 20:4,5
(m) Mt. 15:9
5. Los elementos
externos de esta ordenanza, debidamente separados
para el uso ordenado por Cristo, tienen tal relación
con Él crucificado que en un sentido verdadero, aunque
en términos figurativos, se llaman a veces por el
nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo
y la sangre de Cristo;
(n) no obstante, en sustancia
y en naturaleza, esos elementos siguen siendo verdadera
y solamente pan y vino, como eran antes.
(ñ)
(n) 1 Co. 11:27; Mt. 26:26-28
(ñ) 1 Co. 11 :2~28; Mt. 26:29
6. Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del
pan y del vino en la. sustancia del cuerpo y la sangre
de Cristo (llamada comúnmente transustanciación),
por la consagración de un sacerdote, o de algún otro
modo, es repugnante no sólo a la Escritura
(o) sino también
al sentido común y a la razón; echa abajo la naturaleza
de la ordenanza; y ha sido y es la causa de muchísimas
supersticiones y, ademas, de crasas idolatrías.
(o) Mt. 26:26-29; Lc. 24:3643,50,51; Jn. 1:14;
Hch. 1:9-11; 3:21; lCo. 1l:2~26;lc. 12:l;Ap. 1:20;Gn.
17:l0,11;Ez.37:ll;Gn. 41:26,27
7. Los que reciben
dignamente esta ordenanza,
(p) participando externamente
de los elementos visibles, también participan interiormente,
por la fe, de una manera real y verdadera, aunque
no carnal ni corporal, sino alimentándose espirituaunente
de Cristo crucificado y recibiendo todos los beneficios
de su muerte.
(q) El cuerpo y la sangre de Cristo no
están entonces ni camal ni corporal sino espiritualmente
presentes en aquella ordenanza a la fe de los creyentes,
tanto como los elementos mismos lo están para sus
sentidos corporales.
(r)
(p) 1 Co. 11:28
(q) Jn. 6:29,35,47-58
(r) 1 Co. 10:16
8. Todos los ignorantes e impios, no
siendo aptos para gozar de la comunión con Cristo,
son por tanto indignos de la mesa del Seflor y, mientras
permanezcan como tales, no pueden, sin pecar grandemente
contra Él, participar de estos sagrados misterioso
ser admitidos a ellos;
(s) ademas, quienquiera que los
reciba indignamente es culpable del cuerpo y la sangre
del Senor, pues come y bebe juicio para si.
(t)
1. Mt.7:6; Ef. 4:17-24; 5:3-9; Ex. 20:7,16; 1 Co. 5:9-13;
2 Jn. 10; Hch. 2:41,42; 20:7; 1 Co. 11:17-22,33,34
2. 1 Co. 11 :20-22,27-34