Domingos:
09:30am | Escuela Dominical
10:45am | Culto de Adoración
06:00pm | Culto de Adoración
Areas para cuidado de Niños
Cuna (de 0 a 1 años)
Corral (de 1 a 3 años)
Traducción simultánea al Inglés, Frances, Creol y para personas sordomudas
Miércoles:
07:30 pm | Reunión de Oración
 
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PREFACIO
Capítulo 1
LAS SANTAS ESCRITURAS
Capítulo 2
DIOS Y LA SANTA TRINIDAD
Capítulo 3
EL DECRETO ETERNO DE DIOS
Capítulo 4
LA CREACION
Capítulo 5
PROVIDENCIA
Capítulo 6
LA CAIDA DEL HOMBRE
Capítulo 7
EL PACTO DE DIOS
Capítulo 8
CRISTO EL MEDIADOR
Capítulo 9
EL LIBRE ALBEDRIO
Capítulo 10
EL LLAMAMIENTO EFICAZ
Capítulo 11
LA JUSTIFICACION
Capítulo 12
LA ADOPCION
Capítulo 13
LA SANTIFICACION
Capítulo 14
LA FE SALVADORA
Capítulo 15
ARREPENTIMIENTO
Capítulo 16
LAS BUENAS OBRAS
Capítulo 17
LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS
Capítulo 18
SEGURIDAD DE LA GRACIA
Capítulo 19
LA LEY DE DIOS
Capítulo 20
EL EVANGELIO
Capítulo 21
LA LIBERTAD CRISTIANA
Capítulo 22
LA ADORACION RELIGIOSA
Capítulo 23
JURAMENTOS LEGALES Y VOTOS
Capítulo 24
EL GOBIERNO CIVIL
Capítulo 25
EL MATRIMONIO
Capítulo 26
LA IGLESIA
Capítulo 27
LA COMUNION CON LOS SANTOS
Capítulo 28
LAS ORDENANZAS
Capítulo 29
EL BAUTISMO
Capítulo 30
LA CENA DEL SEÑOR
Capítulo 31
EL ESTADO DEL HOMBRE DESPUES DE LA MUERTE
Capítulo 32
EL JUICIO FINAL
Confesión de Fe
LAS SANTAS ESCRITURAS

1. Las Santas Escrituras son la única toda suficiente, segura e infalible regla del conocimiento, fe y obediencia salvadoras.

(a) Aunque la luz de la naturaleza y las obras de creación y de providencia manifiestan la bondad, sabiduría, y poder de Dios, de tal manera que los hombres quedan sin excusa, sin embargo, no son suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvación;

(b) por lo que le agradó al Señor, en varios tiempos y de diversas maneras revelarse a sí mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;

(c) y además para conservar y propagar mejor la verdad y para el mayor consuelo y establecimiento de la Iglesia contra la corrupción de la carne y la malicia de Satanás y del mundo, le agradó dejar esa revelación por escrito, por todo lo cual las Santas Escrituras son muy necesarias, y tanto mas cuanto que han cesado ya los modos anteriores por los cuales Dios reveló su voluntad a su Iglesia.

(a) 2 Ti. 3:15-17; Is. 8:20; Lc. 16:29,31; Ef. 2:20
(b) Ro. 1:19-21; Ro. 2:14,15; Sal. 19:1-3
(c) He. 1:1


2. Bajo el título de las Santas Escrituras la palabra de Dios o escrita, se contienen todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, y los cuales son como sigue:

Antiguo Testamento

Génesis
Exodo
Levítico
Números
Deuteronomio
Josué
Jueces
Rut
1° Samuel
2° Samuel
1° Reyes
2° Reyes
1° Crónicas
2° Crónicas
Esdras
Nehemías
Ester
Job
Salmos
Proverbios
Eclesiastés
Cantares
Isaías
Jeremías
Lamentaciones
Ezequiel
Daniel
Oseas
Joel
Amós
Abdías
Jonás
Miqueas
Nahúm
Habacuc
Sofonías
Hageo
Zacarías
Malaquías


Nuevo Testamento

Mateo
Marcos
Lucas
Juan
Hechos
Romanos
1° Corintios
2° Corintios
Gálatas
Efesios
Filipenses
Colosenses
1° Tesalonicenses
2° Tesalonicenses
1° Timoteo
2° Timoteo
Tito
Filemón
Hebreos
Santiago
1° Pedro
2° Pedro
1° Juan
2° Juan
2° Juan
Judas
Apocalipsis

Todos estos fueron dados por inspiración de Dios para que sean la regla de fe y vida.(d)

(d) 2 Ti. 3:16

3. Los libros comúnmente titulados Apócrifos, por no ser de inspiración divina, no deben formar parte del canon de las Santas Escrituras, y por lo tanto no son de autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni usarse sino de la misma manera que otros escritos humanos.(e)

(e) Lc. 24:27,44, Rom. 3:2

4. La autoridad de las Santas Escrituras,; por la que ellas deben ser creidas y obedecidas, no depende del testimonio de ningún hombre o iglesia, sino enteramente del de Dios (quien en si mismo es la verdad), el autor de ellas; y deben ser creídas porque son la palabra de Dios.(f)

(f) 2 Pe. 1:19-21; 1 Tim. 3:16; 1 Tes. 2:13; 1 Jn. 5:9

5. El testimonio de la Iglesia puede movernos e inducirnos a tener para las Santas Escrituras una estimación alta y reverencial; a la vez el carácter celestial del contenido de la Biblia, la eficacia de su doctrina, la majestad de su estilo, la armonía de todas sus partes, el fin que se propone alcanzar en todo el libro (que es el de dar toda gloria a Dios), el claro descubrimiento que hace del único modo por el cual puede alcanzar la salvación el hombre, la multitud incomparable de otras de sus excelencias y su entera perfección, son todos argumentos por los cuales la Biblia demuestra abundantemente que es la palabra de Dios.

Sin embargo, nuestra persuasión y completa seguridad de que su verdad es infalible y su autoridad divina, provienen de la obra del Espiritu Santo, quien da testimonio a nuestro corazón con la palabra divina y por medio de ella. (g)

(g) Jn. 16:13,14; 1 Co. 2:10-12; 1 Jn. 2:20, 27


6. Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria; y para la salvación, la fe y la vida del hombre, está expresamente expuesto o implicitamente revelado en las Escrituras y, a esta revelación de su voluntad, nada será añadido, ni por nuevas revelaciones del Espiritu, ni por las tradiciones de los hombres.(h)

Sin embargo, confesamos que la iluminación interna del Espíritu de Dios es necesaria para que las cosas reveladas en la palabra se entiendan de una manera salvadora,(i) y que hay algunas circunstancias tocante al culto de Dios y al gobierno de la iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que deben arreglarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, pero guardándose siempre las reglas generales de la palabra.(j)

(h) 2 Ti 3:15-17, Gá 1:8,9
(i) 10 Jn 6:45, 1 Co 2:9-12
(j) 1 Co 11:13,14 1 Co 14:26,40


7. Las cosas contenidas en las Escrituras, no son todas igualmente claras ni se entienden con la misma facilidad por todos; (k) sin embargo, las cosas que necesariamente deben saberse, creerse y guardarse para conseguir la salvación, se proponen y se declaran en uno u otro lugar de las Escrituras, de tal manera que no sólo los eruditos, sino aún los que no lo son, pueden adquirir un conocimiento suficiente de tales cosas por el debido uso de los medios ordinarios.(l)

(k) 2 Pe. 3:16
(l) Sal. 19:7; Sal 119:130


8. El Antiguo Testamento se escribió en hebreo (que era el idioma común del pueblo de Dios antiguamente),(m) y el Nuevo Testamento lo es en el griego (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma más conocido entre las naciones), porque en aquellas lenguas fueron inspirados directamente por Dios, y guardados puros en todos los siglos por su cuidado y providencia especiales. Por esta razón debe apelarse finalmente a los originales en esos idiomas en toda controversia. (n) Como estos idiomas originales no se conocen por todo el pueblo de Dios, el cual tiene el derecho de poseer las Escrituras y tiene gran interés en ellas, a las que según el mandamiento debe leer (ñ) y escudriñar (o) en el temor de Dios, se sigue que la Biblia debe traducirse a la lengua vulgar de toda nación a donde sea llevada,(p) para que morando abundantemente la palabra de Dios en todos, puedan adorarle de una manera aceptable y para que por la paciencia y consolación de las Escrituras tengan esperanza.(q).

(m) Ro. 3:2
(n) Is. 8:20
(ñ) Hch. 15:15
(o) Jn. 5:39
(p) 1 Co. 14:6,9,11,12,24,28
(q) Co1. 3:16; Ro. 15:4

9. La regla infalible para interpretar la Biblia, es la Biblia misma, y por tanto, cuando hay dificultad respecto al sentido verdadero y pleno de un pasaje cualquiera (cuyo significado no es múltiple, sino uno solo), éste se puede buscar y establecer por otros pasajes que hablan con más claridad del asunto.(r)

(r) 2 Pe. 1:20,21, Hch. 15:15,16 10.

El Juez Supremo por el cual deben decidirse todas las controversias religiosas, todos los decretos de los concilios, las opiniones de los hombres antiguos, las doctrinas de hombres y de espiritus privados, y en cuya sentencia debemos descansar, no es ningún otro más que el veredicto biblico dado por el Espíritu Santo. En tal veredicto descansa la fe. (s)

(s) Mt. 22:29-32; Ef. 2:20; Hch. 28:23
Palabra de Gracia
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